

Mediante diversas técnicas de filtración (filtros de arena, grava y carbón activado) se eliminan las partículas en suspensión que se presenten en el agua. De esta manera se reduce la turbiedad y se eliminan olores y sabores desagradables, junto con otros sólidos que pueda haber. Además de eliminar contaminantes químicos y biológicos (pesticidas, hidrocarburos, bacterias, algas entre otros).
Por el cual se ajusta el contenido de sales minerales disueltas en el agua con el fin de llevarlos a los estándares fijados por el Código Alimentario Nacional (arsénico, nitratos, hierro, flúor, magnesio, sodio etc).
Elimina los contaminantes microbiológicos, responsables de infinidad de patologías..


Los envases son higienizados automáticamente y luego desinfectados con ozono antes de su llenado. Luego pasan por un lavado alcalino a elevadas temperaturas, para eliminar cualquier material que pueda encontrarse dentro del envase. Su envasado se realiza de forma automática en ambientes cerrados, presurizados y esterilizados para asegurar la asepsia de nuestro producto final. Finalmente se precintan y controlan.
Para su elaboración se aplica el tratamiento con dióxido de carbono (CO2), responsable de la efervescencia característica de este producto. El producto se envasa en sifones previamente higienizados y desinfectados. Luego se sella y precinta la cabeza del envase para mantener su inviolabilidad hasta su consumo.
<